La palabra Medicina, histórica y culturalmente pura, simple en la profunda elementalidad de su único significado, a partir de la segunda mitad de este siglo, parece haber sido puesta en la estrapada por inquisidores verbales a través de una "indagación" acerca de eventuales valores supuestamente enriquecedores. Y, al propio tiempo estirada como en el lecho de Procusto a través de predicados adjetivados que se han ido sumando, acoples verbales discrecionales que, paradójicamente la privan de su neto significado; el que le corresponde de suyo.

Al incorporar todo cuanto será desglosado a lo largo del texto, la Medicina termina, (terminaría ? ) siendo subsidiaria de tantos condicionantes "calificativos" añadidos, que le darían tantos rostros al punto que el único genuino que la expresa será casi irreconocible. La Medicina, sujeto capital de la oración, solamente cobraría sentido según los predicados que se añaden.

Es por todo esto necesario "volver a las fuentes" para reencontrar a la Medicina en lo que siempre ha sido y será; índole y naturaleza precisas únicamente vinculable al único testimonio que la certifica: Su contenido humano.

Este la originó, la integra y la identifica radicalmente como suceso humano en un tiempo sin fecha y al modo de un presente constante.

Y ese contenido humano que la hizo posible desde tiempos remotos, constituye el "Humanismo Médico" , el Humanismo de la Medicina que radicalmente la identifica como uno de los más hermosos acontecimientos humanos.

La base radical de este comprender conduce a considerar Humanismo y Medicina en un total ensamble, primario, original y esencial y constituido de suyo antes, infinitamente antes de que fuera posible conocer la naturaleza e índole de cada uno, y mucho menos convertirlos en identidad total, como "términos" intercambiables. Cada uno de ellos identificatorio del otro como un acceder a la cima de un monte donde están unidos.

La Medicina es Humanismo total en el más amplio y profundo sentido de la expresión; más: si la Medicina es humanismo esencial, y ambos consustanciados, aquélla es el suceso humano que, por sí mismo, revela mejor que ningún otro testimonio el proceso de humanización del homínido. La Medicina es el hecho radical de auxilio y asistencia, y cada uno de estos actos, intemporalmente, identifica lo humano en cada ser - hombre.

La naturaleza tribal de la Especie, a partir del agrupamiento señala la unidad entre aquellos seres. Puntos de partida de la humanización y de la ayuda mutua ostensible en el auxilio al congénere. Traducir esto es decir: Humanismo y Medicina es un mismo acto constituido. Identidad radical de ambos, de uno en el otro; de uno y en el otro.

Ésta es la Humanización de la Medicina. Si el humanismo desaparece de la Medicina, es la Medicina la que desaparece y no el Humanismo. Tal el concepto radical: no es posible la "deshumanización de la Medicina", sino en la Medicina.

Desde tal origen, Medicina y Humanismo se ignoraron a sí mismos y en cuanto tales. Pero significaron la trascendencia, (ignorada), de lo biológico.

El Humanismo humanizó al hombre y la Medicina radicó y testimonió esa humanización.

Este Humanismo de la Medicina es totalmente ajeno al humanismo literario, social, ideológico, politizado y expuesto oralmente y por escrito a partir de su solemnización académica renacentista en los siglos XV y XVI Nada hay de vinculante entre ambos. Por eso no aparece en estas páginas.

Es dramático aceptar que existen, en forma de triste realidad, causas múltiples de la deshumanización en la Medicina por causa de factores de índole mucho más general, apenas mencionables aquí, y que radicalmente son "sociales" y dominantes a partir de los 30 últimos años del siglo. Afectan a cada individuo de por sí, especialmente en el medio urbano y sin los condicionantes de los desequilibrios ocurrentes en el seno de la denominada "crisis social" cuya revolución (? ), (que todos hemos olvidado) está señalada por Molerá ya en l750.

Actualmente el problema pasa a través de dos testimonios concretos irresolutos: la "bomba P" (población),y la desaparición del "Estado de Bienestar" que, ya cerca de nuestro tema, afecta las garantías de asistencia del individuo en salud y en enfermedad.

Hay efectivamente "deshumanización en la Medicina". Creemos haber deslindado su significado.

Entonces: ¿Cuándo hay deshumanización en nuestra disciplina? ¿Cómo y en virtud de qué ocurre?

Cuando la Medicina es incriminada, discriminada y hasta descalificada, cuando al arquetipo verbal que la denomina e identifica se le añaden "condicionantes" o se adjetiva su naturaleza. Cuando es "puesta en cuestión" y cuando se le suman atributos que no le conciernen.

Cuando, de hecho, se hace "entrar" a la Medicina en los conflictos (? ) de pensamiento actuales generados en multitud de ideas y referencias de infinitos sentidos, aunque cada uno de ellos, pretendidamente conceptuales, tenga, en este fin de siglo, denominado, "pos - modernidad", otra identidad propia que la de ser un vulgarismo mental más.

No escribimos intencionalmente; menos con espíritu negativo. Damos constancias. Más: nos consideramos testigos y no jueces. Más: aceptamos estos hechos casi inevitables y a sus creadores acordamos los máximos propósitos de beneficio en sus juicios; a los que sean necesarios y útiles y hasta enriquecedores y que, entre todos y desde muy diferentes lugares, consideran necesarias sus aserciones respecto de la Medicina en términos de nuevas identidades.

Pero nosotros nos sentimos seguros de que en sus trabajos y postulados han contribuido a la deshumanización en la medicina, (según los criterios aquí expuestos), al encerrarla en un entorno de ideas y conceptos que no le conciernen o le pertenecen - que le han sido añadidos- que le son atribuidos como partes del "hecho médico" vario y múltiple, que es como la Medicina se manifiesta y se manifestó siempre.

El relato se limitará a un desglose sucesivo de términos y/o expresiones actuales vigentes que, sumadas, han ido desvirtuando la índole propia natural de la Medicina. Contaminando cada vez más su sentido y, (seguramente por inadvertencia), su propia historia, que no ha sido ni es otra cosa que un testimonio único, probado día tras día, en Occidente, a lo largo de 2.500 años.

Tenemos que limitarnos. Este Relato se convertiría en un listado extenso de errores, aberraciones, equívocos que, (ya dicho), han llegado a hacer pie en el mundo de la Medicina.

Y es la suma de todos ellos lo que ha conducido a la "deshumanización en la Medicina" hiriéndola casi mortalmente. Son todos ellos "condicionantes", "juicios de valor", "errores" voluntarios o no, pero generalizados. Han llegado a la Medicina desde fuera de ella. La mayoría son de orden acusativo o de "puesta en cuestión" incriminatorios, agresivos, al punto de convertir al agente médico en permanente mira de sospecha al extremo de que el vulgo ignaro, así seducido, hace integrar el médico en el suceso de morir.

Pero antes, y por sobre todo, daremos los hechos capitales que dan el horrendo testimonio de la " Deshumanización en la Medicina ", sucesos humanos específicos en los que aparece y está, por vez primera, la propia presencia médica sumergida en una atroz problemática de "vida - muerte", ya existente y concreta a través de conductas que anulan la Ética Médica, y que están vigentes a través de juicios, declaraciones, legislación y leyes.

Lo haremos simplemente a modo de epítome, porque el propio requerido nivel del Relato para una Asamblea Médica Académica hace innecesario todo comentario:

- "Eutanasia" , con su sentido perversamente inadvertido (? ) bajo los nombres de "Eutanasia asistida" o "Suicidio asistido". Como ha sido dicho hace poco: "Licencia al médico para matar"

- Aborto Criminal por mano médica

- Fertilización asistida con selección del número de embriones.

- Destrucción de embriones congelados

- Riesgo prospectivo de "clonación" en humanos, etc.

Como toda contaminación, desde lo foráneo con el triste resultado de la aceptación pasiva (? ), de los protagonistas de la Medicina, los médicos, que parecen no advertir su vulnerabilidad ante el menoscabo, convertidos en agentes pasivos de "agresiones" conceptuales y verbales que parecieran capaces de llegar hasta el antiguo altar de Asklepio en Epidauro.

Todas las causales que consideraremos concurren, a nuestro, entender, a esta actual deshumanización que ocurre en la Medicina.

1) Plétora estudiantil

-Deficiente o insuficiente formación del estudiante de Medicina en las Facultades, con las reservas del caso.

-Desaparición del Practicantado hospitalario, escuela primordial para la formación del médico.

- Acceso insuficiente en número para capacitarse en las "Residencias".

2) Plétora médica Proletariado médico.

- Desaparición de hecho de la Medicina Privada tradicional por la conversión del médico en dependencia laboral, (empleado), en Instituciones que atienden a la salud de la población desde centros médicos diversos.

- Necesidad, (imperativa ? ) de Especialización inmediata.

- Por lo antes señalado, justamente cuando se pregona una " Medicina personalizada", el médico en situación de dependencia encuentra al paciente, (a los pacientes sucesivos y a los que ocasionalmente continuará asistiendo), "convertidos" en números de acuerdo a Cupos de asistencia.

- Riesgo y "acoso" industrializado (? ) de juicios de " Mala Práctica".

- Abuso del empleo de Técnicas instrumentales en reemplazo de la clásica Medicina basada en Técnicas Operativas: examen semiológico del enfermo.

3) Aluvión que constantemente cae sobre la medicina desde fuentes foráneas de toda índole, a través de la aplicación, muchas veces de índole incriminatorio, de términos que le son ajenos, impropiamente aplicados o adjudicados.

Como ejemplos:

a) Iatrogenia: absurda y grosera calificación denostativa puesto que lo que el médico hace es justamente "iatrogenia": beneficio, bien, alivio, curación y ayuda y sostén de la vida.

b) El equivocado concepto de exigir (? ) la "muerte con dignidad". Falta total de sentido, llegada ya a punto de legislación. De hecho supone la "muerte heroica" según la entendía el emperador Vespasiano. "Muerte con dignidad" lo cual antepone "la muerte indigna", tal la del criminal en el patíbulo, cuando en realidad se trata, en lo que compete al hacer médico, procurar una" muerte digna". Muerte en paz, en sosiego, sin dolor físico y psíquico, asistido y confortado, que no otra cosa ha hecho siempre la Medicina.

c) Acusación de "Encarnizamiento" (vg: crueldad, saña): Acusación perversa, al ser indiscriminada y referida, con su sentido sádico, al hacer médico en "terapia intensiva", ( apelación a los máximos recursos de la Ciencia Médica orientados a la salvación de la vida), tal cual es ya el testimonio habitual de ese hacer médico modulado según ciencia y conciencia asistidas por técnicas instrumentales y operativas altamente calificadas. Tal imputación que pretende deshonrar al médico se basa siempre en hechos puntuales y circunstanciados extra - médicos, algunos de cuyos ejemplares son universalmente conocidos.

- Aparición del concepto de "medicalización de la vida". Nos limitamos a su mención.

- Concepto de "autonomía del enfermo" (Inmensa bibliografía al punto de considerar un "descubrimiento" referente a la Medicina actual).

Esta eventual actualidad es espuria. Esa autonomía existió siempre y ha sido concreta y explícita. La Medicina, a través de los médicos, no ha avasallado a un congénere a través de actos de compulsión. Se desnaturalizaría. Creemos que, en el seno de la ALANAM, no corresponden más consideraciones. Solamente ha ocurrido la "puesta en tema" de la cuestión, de la cual han surgido, por todas partes, normas y reglas que oficializan la situación del enfermo.

Un manto de burocracia cae sobre el hacer médico. Este, como primer punto, queda condicionado al "consentimiento informado", muchas veces el primer peldaño para la acusación de Mala Práctica:

No continuaremos el listado. Entendemos suficientes los ejemplos dados.

Pero hay algo más. La aparición a partir de la década del 70 y casi aluvionalmente, de "palabras - pensamientos", (o a la inversa), que han salido al encuentro de la Medicina para insertarla en el contexto de expresiones y terminologías que los médicos encontramos a nivel de tropiezos constantes en lecturas.

Parece necesario estar advertidos que (reiteramos de otra manera), en torno de la Medicina giran expresiones como: "antropobioética", "Medicina y humanitud", "intercorporeidad", "revolución somatoplástica", "iatrotanatocracia", " Biomedicina", "Iconolatría", paternalismo "latino", "racionar" el diagnóstico, etc. etc.

Hemos anotado algunas. Están presentes y actuantes en trabajos médicos, revistas, libros, publicaciones varias, congresos, organismos médicos internacionales, etc.

No ponemos aquí en cuestión otra cosa que el valor o significado concreto a que se refieren, ni lo que puede o podría considerarse enriquecimiento del pensamiento médico en esta elusiva "pos-modernidad", ni la convicción profunda con que los autores respectivos piensan y conceptúan sus ideas, y mucho menos, pretender enjuiciar. Más, asumimos como garantes, la nobleza de intenciones de esclarecer panoramas que, de hecho, ya están presentes en la Medicina misma. Puede también ser que no tengamos la suficiente cultura o la cultura adecuada para coincidir con tantas medicinas diseccionadas por estos pensamientos que no creemos sean originales por aquello que, de hecho, son pertenencia de la Medicina sin necesidad de que la caracterice según tal o cual circunstancia.

Añadir neologismos no necesariamente enriquece el pensamiento y el idioma. Pueden crear confusión. Pueden terminar siendo erudiciones verbales, tentativas de inaugurarle a la Medicina "formas" expresivas innecesarias.

De hecho, sumadas todas, no anulan, ni cambian, ni superan el hecho médico esencial, incólume, presente y constante en Occidente a partir del plátano de Cos.

Nota: La Academia Nacional de Medicina no ha aceptado el término "Bioética" creado por van Reusseler Polter en su libro.. Plenario Académico de la Academia Nacional de Medicina del 30-V-91

Nota: En innumerables escritos, gran parte de la temática médica "extra -clinos", es el tratar de la muerte. Sobre todo, en la actualidad. No hemos encontrado la distinción radical entre "morir" y "estar muerto". En realidad, "Del morir" es un capítulo ya remanido, vastamente rebalsado por los filósofos y los literatos.

Lo que hemos olvidado o relegado en el pensamiento, y muy especialmente del médico, es que la muerte es ajena a la medicina a la cual compete la vida. Esto puede ser juzgado absurdo, error grotesco, incomprensión, desentendimiento, insensibilidad, obtusidad, etc.

Pero hace 2500 años un griego, (tenía que ser un griego), dijo: " Mientras estoy vivo, no estoy muerto; y cuando esté muerto, no estaré vivo. En consecuencia, no hay relación ni vínculo alguno entre estar vivo y estar muerto".

La Medicina cubre la vida entre el nacer y el "agón" final. Y sabe, milenariamente, cómo hacerlo y cómo actuar. No le compete, específicamente, meditación alguna acerca de la muerte.

Este documento fue presentado ante la Reunión que la Asociación Latinoamericana de Academias Nacionales de Medicina llevó a cabo en Madrid en noviembre de 1997.

 
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